viernes, 8 de junio de 2012

Carné por puntos...

El carné por puntos es una putadilla, pero para según qué cosas es una buena herramienta. No lo digo por nada, no sé, es que hay tantos imprudentes en la carretera como en la paternidad/maternidad -no vaya a ser que se mosquee alguna nazi del lenguaje-. Desde que el mundo es mundo se ha dicho "estos jóvenes de hoy en día son... #INSÉRTESE AQUÍ ADJETIVO DESPECTIVO# ". Pero las cosas, así en general, no pasan porque sí, pasan por algo.

Tienes un protohumano entre tus manos, para empezar probablemente no tengas ni guarra de por qué lo has tenido. Lo has tenido porque toca, porque tu pareja quería, porque tú querías -o eso te dices a tí mismo una vez lo tienes-, porque todos tus amigos tienen hijos, porque vas a ser el raro, porque tu relación y tu trabajo ya no te llenan y necesitas algo más -un trabajo extra de por vida, por qué no, si puestos a estar locos lo hacemos bien...-. 

Comienzas con los pañales, los lloros, el carrito, la cuna, el cachibache aquel, lo otro, etc. -buen comienzo, muy representativo de lo que te espera campeón-. "Bueno es normal, cuando somos protohumanos somos más insoportables que cuando ya estamos creciditos", "qué rico es" -y esas polladas son las que nos decimos para pasar el trago-. 

Lo básico está, hay que darle de comer, tenerlo limpio, controlar que no se ponga enfermo... Crece, le hablas como si pudiera entenderte -cosa que no es posible- y eso es lo que hace posible que comience a hablar, a andar, a moverse, etc. Das el salto cuando comienza -muy nano porque tienes que currar y tu pareja también- a ir a la guarde, parbulitos, el cole...  En este punto, cuando el bicho comienza a juntarse con otros de su calaña es cuando ya la cosa comienza a demandarte más cosas. Debe aprender a respetar a los demás sin ser el gilipollas del que los demás se aprovecha, debe saber defenderse y no atacar sin motivo -que sí que sí, que el mundo es una jungla, por mucho que algunos se empeñen en pintarlo de rosa-. 

Comienza a tener responsabilidades -y a eludirlas si puede-, y es cuando tú comienzas a hacer una de dos cosas, ser la supernani esa o ser un imbécil que cree que el mundo es perfecto, que la culpa no es de tu niño -porque él también es perfecto- y que hay que ser "tolerante, moderno y chachi". O también puedes pasar como de la mierda del bicho, total a estas alturas de la historia te tiene ya hasta los huevos (y solo van 10 años más o menos).

Llega la adolescencia, ya no pintas nada, eres el malo, eres parte de un mundo que no es su grupo, sus iguales, sus compañeros. No lo entiendes, es imbécil y se comporta como tal. Bueno, en realidad lo que ocurre es que lo que antes le funcionaba -cuando era un crío- ya no le funciona, ahora las bobadas no se las ríes, es más, sancionas sus bobadas, sin embargo antes era "muy rico y muy gracioso" cuando hacía exactamente las mismas bobadas. Esto junto a que necesita ser parte del grupo, que empieza a fumar, a beber..., que le crece pelo/tetas/rabo..., vamos, que empieza a tener una necesidad que antes no tenía (y que puede cubrir de forma muy inadecuada, NO , no me refiero a la masturbación), todo esto, hace que sea un coñazo muy grave lo que un padre tiene que soportar. Pocos están a la altura y pocos son los que no acaban comportándose como imbéciles después de la adolescencia.

Y cuando pasa esa puta basura, coche, y suerte con que no sea un nini, y si lo es, es porque la has cagado pero bien, te arrepientes pero no te atreves a decirlo en voz alta, te convences de que algo bueno a aportado a tu vida, pero objetivamente son más bien pocos los momentos de alegría, no te engañes.

Al menos pediría a todo cristo que si va a tener un hijo, piense que será una persona, y que va a perder un punto cada vez que deje de intentar convertir a esa persona en una buena persona. Hostia puta, que luego nos quejamos de los gilipollas que nosotros mismos hemos creado.

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