domingo, 27 de mayo de 2012

¿Nos ponemos la mordaza?

Normalmente se nos pasan por la cabeza multitud de paridas y bromas que finalmente no decimos. Pensamos en chistes de acciones, de actitudes, de creencias... No es que nos mofemos de personas por sí mismas, más bien lo hacemos (al menos yo) del trato demencial que los medios le dan a ciertas acciones, creencias u opiniones. Son esos temas "delicados" sobre los que al hablar hay que hacerlo "con mucho tacto", simplemente porque las personas se ofenden.

¿Por qué? Es decir, la crisis es algo muy serio, sin embargo nos reímos haciendo chistes. Nos reímos de los sucesos sociales que ocurren, cómo estos sucesos se exponen en los medios de comunicación. Lo que es digno de mofa es el tratamiento periodístico de temas tan serios como este, no el tema en sí.

Parece que todo esto tiene unos supuestos básicos detrás que podríamos decir son menos realistas que la belleza del ojete de falete. Estos supuestos es que todos somos iguales, que todos tenemos que respetar las opiniones de los demás y que por lo tanto, todas las opiniones son igual de válidas.

No se puede hablar, y no porque alguien nos diga que no podemos, sino porque nosotros nos decimos que no podemos. No digas eso que fulanito se ofende, no puedes hablar así, es un estilo muy agresivo, tienes que llevarte bien con todo el mundo... Esas recetas que ayudan a que los gilipollas campen a su anchas e incluso triunfen, porque claro, todos somos iguales.

Resulta que todos somos iguales, que en el cole todos debemos respetarnos mutuamente y trabajar de forma conjunta... Ya, lo mejor de todo es cómo luego aparecen micros abiertos y muestran de un plumazo la realidad que se esconde tras la mordaza.

¿Vamos a respetar todas las opiniones? ¿De verdad?, joder, ¿dónde carajos tenéis los cojones y el cerebro? ¿Vamos a tratar a todo el mundo igual? Y lo mejor de todo es que esta "igualdad" luego la visten de colores muy diferentes. Resulta que todos somos iguales pero a unos por ser negros y otros por ser blancos les exigimos cosas diferentes para desempeñar la misma tarea. ¿A unos por tener polla y a otras por tener vagina les exigimos más o menos? Y hablamos de igualdad, de respetar opiniones y demás. Es decir, ¿en qué coño estamos pensando?

Permitidme que me descojone, no somos todos iguales, nunca lo seremos. La igualdad es no medir con dos varas de medir, y que los demás se ofendan porque confunden una mofa sobre sus acciones de una mofa sobre ellos mismos ya me pueden ir tocando la flor, porque me la tocan constantemente con su politicorrectismo, su indefensión y su patético circo.

¿Qué, nos ponemos la mordaza o la tiramos a la papelera de una puta vez?

2 comentarios:

  1. Recuerdo una frase de Pérez=Reverte: "Ninguna gilipollez es respetable. Lo único respetable es el derecho de cada cual a expresar cualquier gilipollez. Tan respetable como, acto seguido, el derecho de los otros a llamarlo gilipollas." Siempre me recuerdas a él y viceversa; yo me lo haría mirar.

    Claro que no somos iguales, y quien diga lo contrario o miente o ignora (y no sé qué es peor).

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  2. Nunca me lo haré mirar, no tengo dinero para pagar, se lo ha quedado todo Bankia.

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