sábado, 11 de junio de 2011

Democracia real ya...,ya, claro

Me lo temía desde un principio. Resulta que un día por la mañana empieza un murmullo, "han hecho una carga policial contra un grupo de 40 manifestantes en sol que estaban acampados defendiendo los derechos del pueblo" o lo que sea. El caso es que la bola se hace enorme, al parecer es un movimiento transversal, es un movimiento apartidista (ellos dicen que apolítico, pero su movimiento es político por definición).

De acuerdo, durante cierto tiempo hay esperanza, hay una entropía de ideas, un maremágnum de indignados. Y en un momento dado esos cuarenta más unos cuantos que se les han sumado en un principio deciden organizarse adoptando el modelo asambleario. Se comienzan a crear multitud de asambles y comisiones con sus subasambleas y subcomisiones y así ad absurdum.

Desde los medios y desde la gente que se mantiene en la indiferencia de la que te dota la estulticia e ignorancia se plantea "¿Pero qué proponen? No proponen nada". Claro, aquí se está cometiendo el primer error, suponer que el movimiento tenga que proponer algo, para eso ya están los partidos políticos. El caso es que esos idiotas se lanzan a hacer propuestas como si no hubiera mañana sin saber hasta qué punto son consensuadas puesto que desde diferentes asambleas, diferentes personas proponen diferentes cosas, muchas de ellas incomensurables entre sí.

El movimiento, se ha convertido en un movimiento al servicio de ideologías principalmente izquierdista, su transversalidad -que resultaba una de sus principales virtudes- se diluye entre proclamas anticapitalistas, izquierdistas y demás.

Y los que manejamos el seso un poco, tampoco demasiado, conformamos el movimiento de los "decepcionados" de los indignados. Pero quizá lo que ha ocurrido es que esos 40 a los que la policía maltrató el primer día en sol no eran apolíticos, ni apartidistas, ni nada, eran personas de izquierdas que vieron como unos advenedizos secuestraron durante un momento su movimiento de izquierdas.

Pero lo que no me cabe en la mollera es que esos pedazo de imbéciles obstinados en su ideología no vean la oportunidad que tienen en sus manos de utilizar a esos advenedizos y su apoyo, para mantener unas cuantas ideas verdaderamente apartidistas.

Pero no, los de izquierdas somos expertos en sabotear cualquier movimiento propio, como en la guerra civil, cuarenta ideologías agloperadas peleándose entre sí mientras una gran fuerza unida y con pensamientos bastante indeseables les daban pal pelo, hala, me voy que los imbéciles de mis amigos me meten prisa.

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