lunes, 1 de octubre de 2012

Calabacín, berenjena y patata...

Cuando leáis este texto, comprenderéis que el título es absurdo en relación al contenido del texto que titula, tan absurdo como los hechos que el propio texto describe por otra parte. Estos hechos no solo resultan absurdos sino también injustos y amargos.
 
Hace poco se produjo una manifestación con el lema «toma el congreso». Era una
manifestación no violenta, una protesta pacífica que acabó con disturbios y demás, todos los que estén un poco al día de la actualidad en España lo sabrán (y parte del extranjero). Hasta donde yo sé el deber de un policía antidisturbios es sacar a los manifestantes de un sitio concreto lo más pacíficamente posible que se pueda. Su deber no incluye comportarse como un niñato encabronado en una pelea de barrio y dejarse llevar por la situación.

Encontramos que la señora Cristina Cifuentes felicita a la policía por su actuación frente a los manifestantes. Y yo me pregunto ¿por qué? Les felicita por extralimitarse. Les felicita por lanzar pelotas de coma no contra el suelo para que salgan rebotadas a los manifestantes como debe ser, sino directamente a los manifestantes. Les felicita por sacar a los manifestantes de forma violenta de la zona del congreso. Les felicita por extralimitarse y decidir no solo sacarlos de esa zona sino perseguirlos hasta casi casi el portal de su casa. Les felicita por lanzar pelotas de goma en la misma estación de atocha donde muy probablemente había muchos viajeros y donde los manifestantes que pudiera haber ya estaban muy lejos del congreso. Les felicita por causar una lesión medular a un hombre de mediana edad que , dios mediante, está mejorando y cuya pérdida de sensibilidad no va a ser permanente. No era necesario, no era profesional, no era justo y no era moralmente aceptable. Así que antes de felicitar a semejantes incompetentes debería pensárselo dos veces señora delegada.

La señora Sáenz de Santamaría dice «hay que escuchar las calles, pero también las urnas». Esa afirmación es tan indigna puesta en su boca que hace que se me revuelva el estómago. Parece ser que los políticos creen que la democracia consiste en escuchar solamente las urnas y cada cuatro años. A partir de ese momento los ciudadanos no cuentan. Es como si los ciudadanos solo contaran por las urnas y no. La democracia no es eso, al menos no es eso solamente. Cuando se le da un cheque en las urnas a un gobierno, no es un cheque en blanco. Así que más vale que empiecen a escuchar la calle además de las urnas o tendrán un problema a medio corto plazo, no sé qué tipo de problema pero lo tendrán, lo tendremos todos.
 
La señora Cospedal compara el 25 s con el 23 f. Es decir, afirma que es algo similar que una parte del ejército español entre pegando tiros al congreso con intención de dar un golpe de estado es lo mismo que una manifestación pacífica rodee el congreso como símbolo de desobediencia civil para reivindicar el derecho del pueblo a expresar sus opiniones, sus necesidades y demás. Derecho que los políticos españoles parecen haber olvidado tiempo ha. Es recomendable atribuir este tipo de comentarios maliciosos antes a la estupidez de una persona que a su maldad. En el caso de la señora Cospedal no estoy seguro de a qué atribuirlo.

Mientras tanto el PSOE e IU intentan confraternizar y sacar tajada pero sin mojarse, votando en contra o a favor de proposiciones que se hacen en el congreso desde ciertos partidos minoritarios y haciendo oídos sordos a las peticiones de los manifestantes a los que pretenden apoyar a medias. La viva imagen del oportunismo, la falsedad, la hipocresía y la más inmunda catadura moral que podamos observar.
 
Es curioso ver la diferencia de los temas que se tratan dentro y fuera del congreso. Mientras la gente se preocupa de temas como que la sanidad y la educación se vayan al carajo, que no haya trabajo, que haya un sistema electoral injusto, que los políticos actúan de forma más que cuestionable a nivel profesional y moral etc., en el congreso se dedican a plantear cuestiones de corte nacionalista etc. Es solo una prueba más de que los políticos de hoy en día solo escuchan las urnas pasándose por el arco del triunfo lo que la «calle» les grita a los oídos.

El presidente del gobierno mientras tanto desgañitándose en Nueva York al grito de
«Gibraltar español»..., absurdo, desligado de la realidad, ilógico, no sé, no tengo palabras para describir lo irrelevante de las preocupaciones el señor presidente del gobierno a día de hoy. Encima pretende darnos lecciones de imagen diciendo que «España da muy mala imagen cara al exterior porque fuera solo ven las manifestaciones, no los millones de españoles que están en casa tranquilitos». Y me pregunto ¿qué imagen cara al exterior dan nuestros representantes políticos? Cohecho, prevaricación, una total falta de cualificación de ningún tipo más allá de trepar a costa de otros... Que no nos tomen por gilipollas, que dejen de tocarnos la flor porque no somos idiotas.
 
La reacción del señor José Manuel Sánchez Formet ya es de película de Berlanga. Parece una oda al fascismo más absoluto y cerril. Los antidisturbios están obligados por ley a llevar su placa identificativa visible en todo momento e incluso a saber su número de identificación de memoria. Pues el señor Josema, un pez gordo del Sindicato de Policías Unidos va y suelta que apoya que no lleven las identificaciones y que con «organizaciones violentas» y cito literal «LEÑA Y PUNTO.» ¿De verdad? Que lo cesen ya, a la puta calle, acaba de apoyar una práctica ilegal y casi ha reconocido que alguien dentro de los altos cargos de la policía lo ha ordenado, esto parece memento. ¿Tanto miedo tenían que debían registrar autobuses enteros que se dirigían a Madrid?
 
Gallardón lo ha llamado «agresión al sistema democrático» y me pregunto qué es para él el sistema democrático. Supongo que para él el sistema democrático consiste en que cada cuatro años los españoles vendemos nuestra alma a una panda de hijos de la gran puta y ya, hasta ahí llega nuestra tarea en este mundo, hasta ahí y hasta pagar impuestos...claro.
 
Para acabar solo una cosa más. Aunque la manifestación en un principio era pacífica -y así lo fue casi todo el tiempo- algunos exaltados imbéciles mancharon la honradez de miles de manifestantes buscando bronca. A esos ni agua y ni se os ocurra justificarlos porque no tienen justificación. Gandhi es el mejor ejemplo de manifestante que podemos observar a lo largo de la historia. No entremos en burdas manipulaciones sobre si había infiltrados, grupos de ultra- derecha, de ultra izquierda... no. Cualquiera que busque bronca en una manifestación pacífica debería ser condenado al más absoluto de los ostracismos. Eso es todo.

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