martes, 15 de noviembre de 2011

Gasto público en la UAM.

Estoy tremendamente preocupado por lo que ocurre en la Universidad Autónoma de Madrid. Me asusta pensar que eso mismo pasa a nivel nacional. Es curioso que en estas épocas de crisis el presupuesto de la universidad se dilapide en una serie de recursos que -desde mi humilde punto de vista- no son prioritarios.

Para muestra un botón, se adquieren Iphones 4 (a 300 € el cacharro) para el personal de rectorado y los decanatos de diferentes facultades. Et ¡voila!, miles y miles de euros. En la facultad de Psicología se renuevan los baños porque "no estaban homologados" y de nuevo, miles y miles de euros. Se renueva el salón de actos de Psicología para dejarlo prácticamente igual salvo porque se compartimenta para crear dos nuevas clases y ¿por cuánto nos sale la broma? Por una cifra aproximada al millón de euros. Toma ya. El salón de actos de filosofía también se renueva, se gasta una cifra similar y resulta que la espantosa decoración del vanguardista diseño del salón de actos de filosofía es inflamable y no cumple ciertas normativas, así que hay que retirarlo con el consiguiente gasto. Vaya, qué sobrados de dinero andamos en la UAM ¿no?

La contrapartida a todas estas sandeces es el hecho sangrante de que las aulas de informática a disposición de los estudiantes se han reducido a la mitad para reducir costes. También hay una escasez de personal docente muy preocupante (en algunos grupos de psicología NO HABÍA PROFESOR contratado para algunos grupos y otros profesores han accedido a cursar esos grupos gratis, o por obtener favores en la facultad). Un dato que a mí me molesta bastante aunque es de lo menos prioritario que existe:

En la UAM había etiquetas metálicas de todas las plantas de sus jardines, al fin y al cabo era cultura. Estas etiquetas están en un estado lamentable.

Conclusión, se está dilapidando el presupuesto de forma irracional primando la infraestructura sobre la calidad docente, primando los intereses personales sobre los intereses comunes, primando el hábito de los que con el hábito y la costumbre han pasado de cabrones a cabrones/ladrones. Eso sí, estos ladrones son los que te roban subidos al pedestal de la legalidad.

Qué pena de universidad, qué pena de país y qué asco de panorama. Así no hay quien se forme en condiciones carajo.

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